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CRITERIOS BÁSICOS PARA LA PRESENCIA Y EMPLEO DE LAS NTIC E

INTERNET EN LOS ENTORNOS EDUCATIVOS

Dr. JOSÉ GÓMEZ GALÁN

Dto. Ciencias de la Educación

Universidad de Extremadura

jgomez@unex.es

Nadie hoy puede cuestionar las ventajas que proporcionan a los procesos formativos el empleo e

integración de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC). Por supuesto

todo desarrollo didáctico es ante todo un proceso de comunicación, de tal modo que estas

tecnologías son ideales para mejorar y potenciar los mismos. Sin embargo, no podemos considerar

que por el mero hecho de introducir a las NTIC en los distintos contextos educativos e instructivos

podamos alcanzar la consecución de diversos objetivos didácticos que hayamos predeterminado.

Naturalmente es obligatorio contemplar, desde una perspectiva curricular y en todos los niveles

educativos, estas tecnologías como parte indisoluble de nuestra sociedad actual, a la que están

configurando y definiendo. Aunque sólo fuera por este motivo ya estaría plenamente justificado su

empleo en los procesos formativos. Ahora bien, este uso debe ser meticulosamente programado y

estudiado, de tal manera que estemos en condiciones de ofertarlas como auténticas herramientas

didácticas. Porque originalmente no han sido diseñadas para ello.

La presencia de las NTIC en los entornos educativos, y nos centramos especialmente en Educación

Primaria y Secundaria, puede darse, por tanto, desde dos amplias vertientes: por un lado como

elementos presentes en la sociedad de hoy que, como tales, deben ser conocidos, estudiados y

analizados críticamente en las etapas formativas de la infancia, adolescencia y juventud; por otro,

pueden ser contemplados como herramientas didácticas para perfeccionar o culminar diferentes

procesos de enseñanza-aprendizaje, relacionados o no con el objetivo anterior. Lo ideal sería

conjugar ambas perspectivas, es decir, emplearlos como recursos instructivos de grandes

posibilidades para propiciar, con su presencia y empleo, su conocimiento por parte del discente

(Gómez Galán, 2000).

En un ficticio marco ideal todo ello sería realizable y productivo. Lamentablemente no es éste el

que hoy tenemos. Las NTIC son complejas, y su protagonismo en la sociedad se explica desde

diferentes y distintas ópticas que es necesario conocer e interpretar. Para poder ser utilizadas con

provecho y eficacia en el mundo educativo (como en cualquier otro ámbito, aunque por la

trascendencia e influencia que puedan tener en niños y jóvenes cobra, en nuestro caso, mucha

mayor relevancia) es imprescindible una amplia formación del docente, quien será el encargado de

organizar su aplicación y desarrollo dentro de cauces estrictamente pedagógicos y didácticos. Y

cuando hablamos de una amplia formación no nos referimos solamente a un suficiente dominio

práctico y técnico de las mismas, fundamental para su manejo, desde luego, sino a un profundo,